Las narrativas de la menopausia en distintas culturas: lo que Japón puede enseñarnos

Las narrativas de la menopausia en distintas culturas revelan algo que suele pasar desapercibido: la historia que la cultura occidental cuenta sobre este momento del ciclo vital es solo una de las versiones posibles: una historia de pérdida, de declive, de algo que termina; una en la que los síntomas son el centro, en la que el cuerpo falla, en la que hay que sobrevivir a esta etapa o, en el mejor de los casos, manejarla lo mejor posible.

La hemos escuchado tantas veces que ya ni siquiera la percibimos como una historia. La tomamos como un hecho.

Es bueno saber que en otras partes del mundo la menopausia se cuenta de otra manera. Y lo interesante no es que esas versiones sean más bonitas o más optimistas, sino que parecen tener consecuencias reales sobre cómo se experimenta este período de transición de la vida femenina.

Mujer asiática sonriendo, reflexionando sobre las narrativas de la menopausia en distintas culturas

Las narrativas de la menopausia en distintas culturas: el punto de partida

Un estudio comparativo realizado por la antropóloga Margaret Lock en los años ochenta del siglo XX se ha convertido en una referencia en este campo. En él se entrevistó a miles de mujeres en Japón, Canadá y Estados Unidos acerca de su experiencia de la menopausia. Los resultados fueron sorprendentes.

Las mujeres japonesas no solo describían menos síntomas que las canadienses y las estadounidenses, sino que además reportaban una experiencia fundamentalmente distinta. Menos del 15% de las mujeres japonesas encuestadas habían experimentado sofocos en las dos semanas previas a la entrevista. En Europa y en Estados Unidos, esa cifra rondaba el 80%.

Además, los síntomas que las mujeres japonesas sí reportaban eran distintos: rigidez de hombros, mareos y cansancio —que en Japón se consideran manifestaciones habituales del envejecimiento en general— en lugar de los sofocos y los sudores nocturnos que dominan el relato occidental.

Las narrativas de la menopausia en distintas culturas, al parecer, no son solo diferentes formas de hablar de lo mismo. Son distintas experiencias de algo que comparte una base biológica común.

El konenki: cuando una palabra cambia el relato

En japonés, la menopausia no se llama menopausia. Se llama konenki: un término que puede traducirse aproximadamente como época de renovación y energía, o momento de revitalización con las estaciones de la vida.

La elección del lenguaje no es un detalle menor. El konenki no describe una pérdida: describe una transición. No un final, sino un cambio de estación. Y en la cultura japonesa, los cambios de estación son bienvenidos.

En el estudio de Lock, las mujeres japonesas entrevistadas expresaban poco duelo por el fin de la fertilidad. En cambio, describían una sensación de mayor libertad y autoridad dentro de su entorno familiar y social. La menopausia era vista como el momento en que se dejaban atrás ciertas responsabilidades y se ganaba un nuevo tipo de posición.

No es que la cultura japonesa sea perfecta ni que las mujeres allí no enfrenten sus propias presiones. Pero el marco desde el que se vive este momento del ciclo vital es estructuralmente distinto al occidental.

Lo que hay detrás de la diferencia: dieta, genética y cultura

Cuando los investigadores han intentado explicar las diferencias en la experiencia de la menopausia entre culturas, han encontrado varios factores entrelazados.

La dieta

Es el más estudiado. La alimentación tradicional japonesa es rica en soja y sus derivados. La soja contiene isoflavonas, fitoestrógenos con una estructura similar al estrógeno humano que pueden modular de forma suave la respuesta del cuerpo a la caída hormonal. 

Aunque la evidencia aún es escasa y poco conclusiva, varios estudios sugieren que las mujeres que consumen isoflavonas de forma regular desde edades tempranas pueden tener una experiencia menopáusica con menos síntomas vasomotores.

Alimentos de la dieta japonesa ricos en fitoestrógenos, parte de las narrativas de la menopausia en distintas culturas

La genética

También juega un papel importante al afectar la forma en que tu cuerpo procesa los cambios hormonales. Esto explica por qué algunas mujeres experimentan sofocos graves, alteraciones del sueño o cambios de humor, mientras que otras pasan por esta etapa de manera casi asintomática.

El impacto de la genética puede reflejarse además en las diferencias en la composición del microbioma intestinal entre las poblaciones asiáticas y las occidentales, que influyen en cómo se metabolizan los fitoestrógenos.

El marco cultural

Este es el factor más difícil de medir y quizás el más poderoso. La expectativa de cómo va a ser una experiencia influye en cómo se vive. No porque la mente cure los síntomas, sino porque el miedo, la anticipación negativa y la atención focalizada en los peores escenarios amplifican la percepción del malestar. 

Las narrativas de la menopausia en distintas culturas moldean, en parte, la experiencia subjetiva del cuerpo.

Mujeres asiáticas de mediana edad sonriendo, referente de las narrativas de la menopausia en distintas culturas

Lo que podemos hacer con todo esto

La variedad de narrativas de la menopausia no es una invitación a romantizar otras culturas ni a pretender que, solo por pensar de forma diferente, los síntomas desaparecerán. La biología es real. El malestar es real. Y no toda diferencia entre culturas es exportable.

Pero sí hay algo concreto que puede extraerse de esta comparación.

El relato con el que una mujer llega a la menopausia importa. Si lo que ha escuchado durante años es que a partir de los 50 el cuerpo declina, que la feminidad se acaba, que los mejores años quedan atrás, ese relato no es neutral. Se convierte en una lente a través de la cual se interpreta cada síntoma y cada cambio.

Modificar ese relato no es optimismo forzado. Es elegir una narrativa más honesta: una que reconozca el malestar sin reducir toda la experiencia a él. Una que deje espacio para otras cosas que también pueden aparecer en esta etapa: claridad, autonomía, una relación con el propio cuerpo más directa y menos mediada por las expectativas de los demás.

El konenki no es una solución. Pero sí es una pregunta: ¿qué pasaría si cambiáramos el nombre de lo que nos está pasando?

Las narrativas de la menopausia en distintas culturas: por qué importa este debate

La menopausia no es solo un evento biológico. Es también un evento cultural: una experiencia que se vive dentro de un marco de significados, expectativas y relatos que varían según el lugar del mundo en el que se nace.

Conocer las narrativas de la menopausia en distintas culturas no es un ejercicio académico. Es una forma de tomar distancia del relato que nos han dado, para poder elegir, con más conciencia, el relato con el que queremos vivir esta parte de la vida.


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Escrito por el Equipo Editorial de MenoPawse y revisado médicamente por el Dr. Néstor Clavería Centurión

La información en este artículo es estrictamente educativa y no reemplaza la consulta, el diagnóstico o la atención de un profesional de la salud con licencia. Siempre consulta a tu médico antes de tomar decisiones de salud. [Ver Términos y condiciones de uso]

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