Si convives con una perra o una gata y estás pasando por la menopausia, es probable que en algún momento te hayas hecho esta pregunta: ¿ellas también pasan por algo parecido?
Es una pregunta lógica. Y también, en cierta forma, una pregunta que dice mucho sobre la forma en que miramos a nuestras mascotas: como seres con una vida interior y un ciclo vital propio, no solo como animales de compañía.
La respuesta a si tienen menopausia los perros y los gatos es, en términos estrictos, no. Pero la realidad es bastante más interesante que un simple no, y entenderla puede ayudarte a cuidar mejor a tu compañera de cuatro patas mientras tú misma transitas esta etapa.

¿Tienen menopausia los perros y los gatos? Lo que dice la biología
Para entender por qué los perros y los gatos no tienen menopausia tal como la entendemos en las mujeres, hay que recordar primero qué es exactamente la menopausia.
En las mujeres, la menopausia marca el cese definitivo de la ovulación y la menstruación. Ocurre porque los ovarios agotan su reserva de óvulos, los estrógenos caen de forma permanente y el sistema reproductivo entra en una nueva fase, irreversible. No es un proceso gradual indefinido: hay un punto de inflexión biológico claro.
En los perros y los gatos, ese punto no existe.
Las hembras de ambas especies pueden seguir teniendo ciclos reproductivos —lo que en animales se llama celo o estro— a lo largo de toda su vida. No hay un momento en el que los ovarios se agoten de la misma manera que en las mujeres. Técnicamente, una perra o una gata anciana puede quedarse embarazada, aunque eso conlleve riesgos importantes para su salud.
Lo que sí cambia con la edad en las perras
Aunque las perras no tienen menopausia, su ciclo reproductivo sí se modifica con el paso de los años.
Una perra joven entra en celo aproximadamente dos veces al año, con ciclos bastante regulares. A medida que envejece —generalmente a partir de los siete u ocho años— esos ciclos pueden hacerse más irregulares, más espaciados o menos intensos. Puede haber menos descarga, menos interés de los machos o celos que pasan casi desapercibidos.
La ciencia veterinaria documenta también que la fertilidad de las perras disminuye con la edad: los óvulos son menos viables, los embarazos más arriesgados, los partos más complicados, y las camadas más pequeñas. Aunque las perras pueden quedarse en celo y quedar preñadas a cualquier edad, su fertilidad decrece con los años, y los riesgos de complicaciones en el parto y pérdidas neonatales aumentan, razón por la que los veterinarios desaconsejan la reproducción en perras mayores.
Existe además una condición que conviene conocer: la piometra, una infección grave del útero más frecuente en perras no esterilizadas de edad avanzada. Es una complicación seria, que en algunos casos requiere intervención urgente, y que es uno de los argumentos más sólidos a favor de la esterilización en perras que no van a reproducirse.

Lo que sí cambia con la edad en las gatas
Las gatas tienen un ciclo reproductivo diferente al de las perras y, también, diferente al de las mujeres.
Son lo que los veterinarios llaman poliéstricas estacionales de ovulación inducida. Esto significa dos cosas. Primera: tienen varios ciclos de celo a lo largo del año, concentrados en los meses con más horas de luz. Segunda: solo ovulan si se produce el apareamiento. Sin cópula, no hay ovulación.
Como las perras, las gatas mayores no experimentan una menopausia en sentido estricto. En lugar de menopausia, los veterinarios y científicos hablan de senescencia reproductiva, que describe el proceso natural de envejecimiento que afecta la fertilidad y la salud reproductiva general. Es un declive, no una cesación.
Una gata de más de ocho o diez años puede tener ciclos menos frecuentes o menos regulares, camadas más pequeñas si se queda preñada, y mayor riesgo de complicaciones. Pero el sistema no se apaga de forma definitiva como ocurre en las mujeres.
¿Por qué la menopausia es casi exclusivamente humana?
Esta es la parte que muchos encuentran más sorprendente: la menopausia, tal como la experimentamos las mujeres, es un fenómeno extraordinariamente raro en el reino animal.
Fuera de los humanos, solo se ha documentado con claridad en unas pocas especies: algunos cetáceos como los calderones y las belugas, y los chimpancés en cierta medida. En todos estos casos, la menopausia parece estar relacionada con dinámicas sociales complejas y con la llamada hipótesis de la abuela: las hembras posmenopáusicas aportan más valor al grupo ayudando a criar a la descendencia de otros que gestando ellas mismas.
Las perras y los gatos no forman parte de ese grupo. Su biología reproductiva no ha evolucionado hacia ese tipo de transición.
Entonces, ¿qué tienen en común tu mascota y tú en esta etapa?
Aunque la biología sea diferente, hay algo que sí comparten las mascotas que envejecen y las mujeres en la menopausia: ambas están en una etapa de transformación que merece atención y cuidado específico.
Tu perra o tu gata, a partir de cierta edad, necesita revisiones veterinarias más frecuentes, una dieta adaptada, vigilancia de su salud reproductiva si no está esterilizada, y más atención a su movilidad, su peso y sus niveles de energía. No porque tenga menopausia, sino porque el envejecimiento —en todas las especies— trae consigo cambios que conviene acompañar bien.
Y hay algo más que resulta curioso: es bastante posible que tu mascota perciba también los cambios que estás atravesando tú. No lo expresa con palabras, claro. Pero quizás sí con esa sensibilidad particular que reconoce cualquiera que conviva con un compañero peludo de cuatro patas.

Esterilización: una decisión que sí marca una diferencia real
Vale la pena mencionarlo porque es una pregunta frecuente: ¿esterilizar a una perra o gata equivale a inducirles una menopausia artificial?
No exactamente. La esterilización elimina los ovarios y, con ellos, la producción hormonal. Pero no replica el proceso de la menopausia humana, que implica una transición gradual con fluctuaciones hormonales sostenidas. La esterilización quirúrgica es un cambio abrupto, y sus efectos sobre el comportamiento y la salud del animal son distintos a los que vivimos las mujeres.
Lo que sí se ha demostrado es que la esterilización elimina los riesgos asociados a los ciclos reproductivos en perras y gatas mayores: la piometra, los tumores mamarios, los embarazos de riesgo. Por eso la mayor parte de los veterinarios la recomiendan si la mascota no va a reproducirse.
Lo que permanece, más allá de la biología
¿Tienen menopausia los perros y los gatos? No, en el sentido biológico preciso. Pero envejecen. Cambian. Y necesitan, igual que nosotras, que alguien los cuide con amor en cada etapa de su vida.
Quizás eso es lo que más nos une a nuestras mascotas en este momento: no una biología compartida, sino una experiencia común de transición. La de ir cambiando, a nuestro propio ritmo y a nuestra propia manera, mientras seguimos aquí.
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Escrito por el Equipo Editorial de MenoPawse y revisado médicamente por el Dr. Néstor Clavería Centurión
La información en este artículo es estrictamente educativa y no reemplaza la consulta, el diagnóstico o la atención de un profesional de la salud con licencia. Siempre consulta a tu médico antes de tomar decisiones de salud. [Ver Términos y condiciones de uso]


