Si has llegado a la menopausia sin que nadie te haya explicado bien qué son los estrógenos, no es casualidad. Durante décadas, la educación sobre el funcionamiento hormonal del cuerpo femenino ha sido, en el mejor de los casos, incompleta.
El resultado es que muchas mujeres llegan a esta transición sintiéndose sorprendidas por lo que les pasa: síntomas que no esperaban, cambios que no entienden y una sensación de que el cuerpo ha empezado a actuar por su cuenta sin avisar.
Entender qué son los estrógenos y qué hacen no va a eliminar esos síntomas. Pero sí puede cambiar la forma en que los interpretas, y eso, a veces, es suficiente para dejar de sentir que algo está fallando.

Qué son los estrógenos: más que hormonas reproductivas
Los estrógenos son hormonas esteroides producidas principalmente en los ovarios, aunque también en pequeñas cantidades en las glándulas suprarrenales y, durante el embarazo, en la placenta. Son las principales hormonas sexuales femeninas, pero llamarlas simplemente hormonas reproductivas sería quedarse muy corto.
Existen tres tipos principales de estrógenos en el cuerpo humano. El estradiol es el más potente y el más abundante durante los años fértiles: el que más influye en casi todos los procesos que veremos a continuación. El estriol se produce principalmente durante el embarazo. Y el estrona es el que predomina después de la menopausia, producido en menor cantidad y con efectos más débiles.
Cuando hablamos de la caída de los estrógenos en la menopausia, hablamos esencialmente de la del estradiol.
Qué hacen los estrógenos en tu cuerpo
Aquí está la parte que más sorprende a la mayoría de las mujeres: los estrógenos no actúan solo en el sistema reproductivo. Actúan en prácticamente todos los órganos y sistemas del cuerpo, porque casi todas las células del organismo femenino tienen receptores para estas hormonas.
Esto explica por qué cuando los estrógenos bajan, los efectos se sienten en tantos lugares a la vez.
En el cerebro
Los estrógenos tienen un notable impacto en la salud cerebral: modulan la producción de serotonina, dopamina y noradrenalina, los neurotransmisores responsables del estado de ánimo, la motivación, la memoria y la concentración. También influyen en la regulación del sueño y en la respuesta al estrés.
Por eso, cuando sus niveles caen, pueden aparecer cambios de humor, niebla mental, ansiedad o dificultad para dormir que no tienen una causa emocional evidente.

En los huesos
Los estrógenos son fundamentales para mantener la densidad ósea: regulan el equilibrio entre las células que forman hueso y las que lo destruyen. Sin su efecto protector, ese equilibrio se rompe y el hueso se pierde más rápido de lo que se regenera.
La reducción de la densidad mineral ósea es uno de los efectos más documentados de la caída de estrógenos y puede dar lugar a osteoporosis si no se toman medidas preventivas.
En el corazón y los vasos sanguíneos
Los estrógenos tienen un efecto protector sobre el sistema cardiovascular: favorecen el perfil lipídico saludable, reducen la inflamación vascular y ayudan a mantener la elasticidad de las arterias.
Cuando los estrógenos bajan, se produce un aumento del colesterol LDL y una reducción del HDL, lo que altera el metabolismo lipídico femenino y puede contribuir a un entorno más desfavorable para la salud cardiovascular.
No es casualidad que el riesgo de enfermedad cardiovascular aumente en mujeres después de la menopausia.
En la piel
Los estrógenos estimulan la producción de colágeno y ácido hialurónico, mantienen la hidratación cutánea y favorecen la renovación celular.
Su caída explica la pérdida de firmeza, la mayor sequedad y la aparición de arrugas más pronunciadas que muchas mujeres notan en la perimenopausia y la menopausia.
En los músculos
Estas hormonas también participan en la síntesis proteica muscular. Sin su efecto, el músculo se degrada más rápido de lo que se regenera.
Esto contribuye a la pérdida de masa muscular característica de esta etapa, y es una de las razones por las que realizar ejercicio de fuerza y consumir cantidades adecuadas de proteína es tan importante.
En el suelo pélvico y el sistema urogenital
Los estrógenos mantienen la elasticidad de la mucosa vaginal y uretral, el tono del suelo pélvico y la vascularización de la zona.
Al descender sus niveles bruscamente, pueden aparecer sequedad vaginal, mayor vulnerabilidad a infecciones y debilitamiento de los mecanismos de continencia.
En el metabolismo
Su papel en el metabolismo es digno de mención: los estrógenos regulan cómo el cuerpo distribuye y procesa la grasa.
Cuando sus niveles disminuyen, la grasa tiende a acumularse en el abdomen en lugar de en caderas y muslos, y la sensibilidad a la insulina puede reducirse.
En el intestino
Los estrógenos y el intestino mantienen una relación más estrecha de lo que suele reconocerse. El intestino participa activamente en el proceso de eliminación del estrógeno que el cuerpo ya no necesita: un microbioma intestinal equilibrado ayuda a metabolizar y excretar ese exceso de manera eficiente.
Cuando el intestino no está en buen estado, ese proceso se ralentiza. El estrógeno puede reabsorberse en lugar de eliminarse, lo que altera el equilibrio hormonal y puede intensificar síntomas como cambios de humor o períodos más irregulares e intensos durante la perimenopausia.
A su vez, las fluctuaciones hormonales afectan al intestino: muchas mujeres durante la perimenopausia notan un aumento de síntomas como hinchazón, estreñimiento, diarrea o reflujo. No es casualidad. Es otra manifestación de la misma conversación bidireccional entre las hormonas y el sistema digestivo.
Cómo se produce la caída de estrógenos en la menopausia
Los ovarios contienen una reserva finita de folículos, que son las estructuras que producen estrógenos y óvulos. Con el paso del tiempo, esa reserva se va agotando.
Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos no caen de forma lineal: fluctúan, a veces de forma caótica. Un mes pueden estar altos; al siguiente, bajos. Esa irregularidad es lo que produce muchos de los síntomas más desconcertantes de esta etapa: ciclos menstruales irregulares, cambios de humor bruscos, sofocos que aparecen y desaparecen. El cuerpo no está en una caída constante; está en una oscilación intensa antes del descenso definitivo.
La menopausia se define como el momento en que han pasado doce meses sin menstruación. En ese punto, los ovarios ya han reducido drásticamente su producción de estradiol. Los niveles hormonales se estabilizan en valores mucho más bajos, y los síntomas que estaban ligados a las fluctuaciones tienden a cambiar de carácter: algunos se atenúan y otros se instalan.
En la postmenopausia, el cuerpo sigue produciendo estrógenos en pequeña cantidad a través de las glándulas suprarrenales y del tejido adiposo, que puede convertir andrógenos en estrona. Por eso el tejido graso tiene cierta relevancia hormonal después de la menopausia, aunque su producción es insuficiente para compensar la función que tenían los ovarios.

Por qué entender esto importa
Saber qué son los estrógenos y cuál es su papel no convierte la menopausia en algo sencillo. Pero sí ayuda a leer el propio cuerpo de otra manera.
Cuando aparece la niebla mental, ya sabes que hay una base neurobiológica. Cuando la piel cambia, ya sabes por qué. Cuando el sueño se fragmenta, cuando la musculatura cede, cuando el deseo fluctúa, cuando las articulaciones duelen más: todo eso tiene una explicación que no es: «te estás haciendo mayor» ni «te lo estás imaginando».
Es fisiología. Y la fisiología, aunque no siempre sea tratable de forma inmediata, al menos se puede entender.
Muchos de los artículos que encontrarás en MenoPawse —sobre insomnio, alimentación, masa muscular, suelo pélvico, piel, estado de ánimo o ejercicio— comparten todos un hilo conductor: los estrógenos, lo que hacen y lo que cambia cuando dejan de hacerlo.
Este artículo puede ayudarte a abordarlos con más contexto.
Si estás lista para tomar el control y dar tu primer paso hacia un bienestar más consciente y activo, no esperes más; descarga nuestra guía gratuita, 5 claves para el bienestar en la menopausia, y descubre estrategias simples y efectivas que te permitirán empezar a sentirte mejor hoy mismo. El camino hacia tu nueva etapa comienza con información y acción.
Escrito por el Equipo Editorial de MenoPawse y revisado médicamente por el Dr. Néstor Clavería Centurión
La información en este artículo es estrictamente educativa y no reemplaza la consulta, el diagnóstico o la atención de un profesional de la salud con licencia. Siempre consulta a tu médico antes de tomar decisiones de salud. [Ver Términos y condiciones de uso]


